En
los inicios del ciclo (3 a 7 años) los niños
están en pleno proceso de diferenciación e
independencia de su madre y del grupo familiar, sus movimientos
se hacen más seguros, ya corren, trepan y saltan:
en el lenguaje pueden decir lo que les pasa y su capacidad
de comprensión e interpretación se acrecienta
a pasos agigantados; en lo social, aceptan y se relacionan
con personas más allá del ámbito familiar.
Todos estos factores los hacen susceptibles de incorporarse
a un grupo de pares con quienes compartir actividades lúdicas
y educativas.
Alrededor
de los 8 años los niños logran suficiente
equilibrio entre dependencia e independencia, pueden estar
bien integrados en el colegio, hacer sus propios amigos
y resolver adecuadamente problemas cotidianos. Su crecimiento
manifiesta una estrecha relación con el aprendizaje,
la escuela y el trato con compañeros y educadores.
Los pares comienzan a perfilarse como referentes y la
valoración que reciben les hace sentirse cómodos
en las exigencias que la convivencia social les demanda.
Propósito
general del trabajo educativo : En este período
los niños inician su vida escolar y, con ello,
el aprendizaje de las destrezas culturales básicas
como son la lectura, la escritura, el cálculo y
la expresión oral y establecer vínculos
de trabajo, de compañerismo y de amistad. El colegio
es para los niños un espacio de convivencia social
con valores que orientan sus acciones y su forma de relacionarse
con el mundo. Sus interpretaciones del mundo son puestas
en una conversación colectiva y en una búsqueda
creciente de sentido para sus vidas. Para la construcción
del conocimiento, el colegio les proporciona situaciones
de aprendizaje con una base social y afectiva en que aprenden
a confiar, a colaborar, a hacer compromisos, a pedir ayuda
y a convivir en la diversidad con respeto y tolerancia.